Karen

!Qué os@!

mariposa

El sábado ante pasado fui a la marcha del Orgullo Gay. Siempre había querido ir, este año la esperé con ilusión. Fui con mi hija que estaba igual de emocionada. Una de sus amigas le pidió permiso a sus papás para venir con nosotras y le contestaron que no. Dos cosas me llamaron la atención. Una: que su no fuera tan rotundo, y que como Vicente Fernández, pensaran que el gayness fuera contagioso, y dos: que a ella le dio vergüenza que los papás no la hayan dejado ir. ¡Son homofóbicos, qué oso! Le di la razón y me contuve las ganas de etiquetarlos con todas las groserías que me sé, que son básicamente todas.

Llegamos a Reforma cuando ya  estaba tapizada de colores y brillantina. De gente ondeando las banderas de  LGBTTTIQA. No había puesto atención de que la ex comunidad LGBT aumentó tanto sus siglas, ya engloba mucho más y estoy segura que el próximo junio se le habrá sumado alguna otra letra.

Mi hija, (con la misma actitud con la que me explica algo de la computadora),  me dijo Ma, a ver te explico: L-lesbiana, G-gay. B-bisexual y las tres T son transgénero,  travesti y transexual, I- intersexual, Q es queer y A- asexual.

Luego investigué que intersexual es lo que antes conocíamos como hermafrodita. Y según yo, queer era gay. ¿En qué momento cada letra adoptó un género? ¿Cuándo se complicó la cosa?

Le pregunté ¿qué es queer?  Se me acercó un cuate o cuata, Me contestó moviendo sus alas con flores y zapatos de tacón que él era queer. Princesa, me dijo, queer somos los que manifestamos nuestra sexualidad fuera de cualquier clasificación de género, y se alejó dejando una estela de olor a rosas y chicle de uva.

No quise preguntar qué era intersexual por miedo a que otra hada o luciérnaga se me apareciera con cara de, a ver estupidita ¿no sabes?

Me topé con reyn@s, princes@s, y siren@s. Había también loqxs y luchadorxs. Y lo escribo así porque luego aprendí que ese es un lenguaje inclusivo aunque la RAE tenga sus opiniones al respecto. Quiero pertenecer a la generación que incluya a todxs y poder llamarle a mis amigos, amigues y a mis hijos, hijes. La  solución es bastante simple: se utiliza la vocal del tercer género o sea ‘e’. Fin del problema, ¿o probleme?  Sigue siendo algo confus@, pero ya le voy a ir agarrando.

Mientras vi desfilar los camiones forrados de globos de colores, patrocinados por marcas importantes me dejé llevar por la buena vibra y alegría. Me sentí parte de esa comunidad folklórica de gente de huevos (y con huevos) que se desfilaba por las calles en taparrabos con prints de leopardo y que bailaba despreocupada con collares de flores y echando besos al aire, felices de tener su día, uno dedicado a la diversidad e inclusión, a la tolerancia y al  #mevalemadresloqueopines.

En un país machista aplaudo a los que se atreven y marchan, a los que posan y se divierten. También a los que se mueren de ganas pero todavía no se animan y a l@s que como yo, les encanta el desmadre y buscan cualquier pretexto para caminar por Reforma vestidas de unicornio y alas de mariposa. El próximo año me subiré a uno de los camiones, me tomaré una foto con mi hija y se la mandaré a los papás de la niña y el mensaje dirá…big mistake…huge!

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